La colaboración entre Sony y Nintendo para crear una consola conjunta representa un capítulo fascinante —aunque poco conocido— en la historia de los videojuegos. Este proyecto, materializado en el prototipo llamado Nintendo PlayStation, nunca llegó a comercializarse, pero su historia ilustra cómo las decisiones corporativas moldearon el destino de dos gigantes tecnológicos.
Los inicios de una alianza improbable
A finales de los años 80, la industria de los videojuegos vivía una era de intensa competencia. Nintendo, líder con su NES, y Sony, entonces enfocada en electrónica de consumo, exploraban formas de innovar. La idea inicial era ambiciosa: desarrollar un accesorio para la Super Nintendo (SNES) que permitiera reproducir juegos en CD-ROM, combinando la velocidad de los cartuchos con la capacidad de almacenamiento de los discos.
Detrás de esta iniciativa estaba Ken Kutaragi, ingeniero de Sony y futuro “padre de PlayStation”. Su interés por los videojuegos surgió al ver a su hija jugar con una Famicom (la NES japonesa). Convencido del potencial del sector, impulsó la alianza entre ambas compañías.
La traición que cambió todo
En 1991, durante el Consumer Electronics Show (CES), se anunció oficialmente el proyecto SNES-CD. Sin embargo, al día siguiente, Nintendo sorprendió al mundo: rompió el acuerdo con Sony y se alió con Philips. Este giro —motivado por desacuerdos sobre derechos de licencia— derivó en el fracasado CD-i de Philips, mientras Sony quedaba fuera del proyecto.
Para Kutaragi, este revés fue un punto de inflexión. Lejos de rendirse, convenció a Sony de crear su propia división de videojuegos. En 1993 nació Sony Computer Entertainment, y un año después llegaba al mercado la primera PlayStation. Con arquitectura de 32 bits y enfoque en gráficos 3D, la consola no solo compitió con Nintendo: redefinió los estándares de la industria.
El prototipo que se convirtió en leyenda
De la alianza fallida solo sobrevivieron alrededor de 200 unidades del prototipo Nintendo PlayStation. La mayoría fueron destruidas, pero una sobrevivió: en 2015, un ejemplar fue subastado por $300,000 USD, evidenciando su valor histórico. Curiosamente, esta unidad —propiedad de Olafur Johann Olafson, exejecutivo de Sony— presentaba solo un conector para auriculares, mientras que el prototipo en poder de Kutaragi tiene tres puertos, sugiriendo variantes no documentadas.
Este misterio alimenta especulaciones: ¿cuántas unidades más existen en colecciones privadas? La respuesta sigue siendo un enigma, añadiendo aura de reliquia a este artefacto tecnológico.
Legado de un “fracaso” fundacional
Aunque la Nintendo PlayStation nunca llegó a tiendas, su historia ofrece lecciones clave:
- La competencia impulsa la innovación: La rivalidad postruptura generó avances técnicos que beneficiaron a toda la industria.
- El valor de la resiliencia: El éxito de PlayStation demuestra cómo un proyecto abandonado puede transformarse en un fenómeno global con visión y persistencia.
- Los caminos alternativos de la historia: De haberse concretado la alianza, el panorama actual de los videojuegos podría ser radicalmente distinto.
Hoy, títulos icónicos como Final Fantasy VII o Metal Gear Solid —posibles gracias a la arquitectura de PlayStation— son testigos del impacto indirecto de aquel prototipo fallido. Kutaragi, por su parte, se consolidó como visionario, demostrando que incluso en los desacuerdos empresariales yace el potencial para revoluciones creativas.